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Quentin Tarantino (II)

mayo 2, 2007

Continuamos el repaso a la corta pero intensa carrera de este director norteamericano.

Tras Pulp Fiction, su siguiente película como director llegaría tres años después, en la interesante aunque hoy día semiolvidada Jackie Brown, un homenaje al Blaxplotation (películas realizadas por y para gente negra con argumentos un tanto turbios y alto contenido erótico y violento) de los años 70 protagonizado por una de sus musas: Pam Grier. La película intenta repetir, aunque con menor fortuna, algunos de los esquemas de sus anteriores películas al presentarnos a seis individuos de diversa calaña en una estudiada estafa a tres bandas. Sin embargo, esta vez la historia no raya a tanta altura, los diálogos no son tan memorables (aunque algunos son de órdago como el que se marca Samuel L. Jackson al principio de la peli acerca de las armas de fuego y el cine 😉 ) y los personajes, bastante menos carismáticos, aunque aún así hay que destacar a un Robert De Niro descomunal (para variar…) aunque alejado totalmente de los papeles a los que el actor neoyorquino nos tiene acostumbrado.

A pesar de ello, a mi la película me gusta bastante, y la escena de la estafa en el centro comercial (que vemos repetida desde el punto de vista de cada uno de los implicados) es sencillamente genial. Sin embargo, parecía que Quentin se estaba plagiando demasiado a sí mismo, y quizá sintió que necesitaba sorprendernos y sorprenderse a sí mismo con algo totalmente nuevo. Hubo que esperar más de seis años, pero el resultado final mereció la pena. En forma de programa doble debido a desavenencias artístico-económicas con los productores, en 2003 llegó a la gran pantalla Kill Bill, la historia de una venganza ideada conjuntamente por Tarantino y su musa Uma Thurman durante el rodaje de Pulp Fiction.

En esta ocasión, Tarantino se olvida en parte de su anterior obra y se centra en una historia donde toda la clave de la película reside en lo visual, aunque la historia sea de lo más simple, el poderío de las imágenes y la fuerza que el director imprime en cada uno de los planos convierte a Kill Bill en una obra a tener en cuenta. A pesar de haber sido bastante criticada, Kill Bill contiene momentos que se nos graban en la retina que ya quisieran muchas otras películas supuestamente más “profundas”: El combate entre La Novia y Vernita, interrumpido por la hija de esta última, la lucha contra los cien secuaces de O-ren Ishii, el flashback de la vida de esta última contado por medio de animación…Sin embargo, Tarantino no podía renunciar totalmente a sí mismo y todavía encontramos mucho de su cine en Kill Bill: la banda sonora, con la que vuelve a demostrar que es tan melómano (y mitómano) como cinéfilo, la recuperación de mitos del cine (en este caso un David Carradine que sustituyó al inicialmente previsto Warren Beatty) y al mítico Sonny Chiba como Hattori Hanzo.

No contento con ello, al año siguiente pudimos disfrutar de la la continuación; Kill Bill vol. 2, más de lo mismo, solo que mejor 😀 el entrenamiento de la novia, la aparición de Bill (con, esta vez si, un speech sobre Superman que me marcó 😉 ) y la reconstrucción del “asesinato” de la novia; trágico, poético, conmovedor….y que clama venganza 😀

¿Lo próximo de Tarantino? Inglorious Bastards, una película ambientada en la 2ª Guerra Mundial con Michael Madsen y Tim Roth ¡¡eso hay que verlo pero ya!! xDDDD

Por supuesto, aún queda repasar más cosas de este director, pero hoy estoy algo vaguete, así que queda para un próximo post 😉 .

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